Hace tiempo Lleida era considerada una ciudad de castigo para los funcionarios. Pequeña, provinciana,sin muchos atractivos. Poco a poco ha ido cambiando, su tamaño le da una dimensión humana, de modo que aqui una hora es una hora y en 60 minutos se puede cruzar la ciudad, tomar un café con un amigo y regresar. Tambien se ha ido llenando de espacios que vivir, como este.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Bon Nadal, bones festes i que l'any nou s'acompleixin somnis i il·lusions.